Esa comedura de tarro ya se me había pasado a mí también antes, pero no había indagado sobre ello. Simplemente pensé que a mayor desgaste físico, menor concentración y que esto aumentaba considerablemente las posibilidades de accidentarse. De hecho en mis entrenamientos largos la parte final siempre es bastante más sencilla, por prevenir. Pero esta forma de encarar este temor es toda una lección, genial.
Muchas gracias por el artículo.
P.D: No sólo mejora sin parar como practicante, también como escritor, o eso o te has lucido Ko
